Cuestión de educación

Escrito a las 5:39 pm

Hoy Luis Garicano ha escrito en El País un artículo afirmando que la educación es la clave. Este economista observador no podría estar más de acuerdo con él en el fondo, pero discrepo profundamente en las formas. Su tesis es que “todas las reformas educativas han sido un fracaso (…) y hagamos un pacto de estado en la próxima legislatura.”

En primer lugar, es rigurosamente falso que nuestras reformas educativas hayan sido un fracaso. Por supuesto que se han cometido errores, pero únicamente no comenten errores los que nunca han tomado decisiones, como es el caso de Ciudadanos.

Pero un profesor de teoría de juegos y negociación como Garicano debería saber que la mejor forma de que no haya un pacto de estado en educación es decirles a tus interlocutores -PP y Psoe, pero también CiU y PNV- que sus políticas educativas han sido un desastre.

Diapositiva1En el gráfico se puede comprobar el gran esfuerzo que los diferentes gobiernos han hecho en gasto público en educación. El más brutal fue el de los gobiernos de Felipe González que partía de niveles muy bajos -en comparación con nuestros socios europeos- heredados del franquismo. Aznar cedió a las CCAA la gestión de la educación y se mantuvo el esfuerzo. E igual sucedió durante los gobiernos de Zapatero con el añadido del fuerte aumento de la población por la llegada de inmigración.

Los datos son del Banco de España y están corregidos de inflación para que el gasto sea comparable en el tiempo. La Democracia ha triplicado el gasto educativo por habitante y somos muchos más habitantes. Sin esta variable sería imposible explicar que el empleo haya aumentado un 50% durante la democracia, que hayamos transformado el 20% de empleo agrícola de 1975 en empleo industrial y de servicios, que hayamos convergido en renta por habitante con nuestros socios europeos y que hayamos multiplicado por nueve nuestras exportaciones de bienes desde 1980.

Aún así, nuestro capital humano sigue siendo un 75% del promedio europeo y hay margen para mejorar la cantidad de dinero que gastamos en educación, así como también la calidad y la eficiencia del gasto. En los informes Pisa, España está en la media de la OCDE, próximo a Suecia y EEUU, pero todos aspiramos en un mundo global a liderar la educación y hay margen para mejorarla.

Pero es muy injusto que tras un esfuerzo tan brutal de gasto en educación de la sociedad española,  instrumentalizado democráticamente en sus diferentes gobiernos, se diga que todo ha fracasado. La evidencia empírica dice lo contrario.

Garicano habla del abandono escolar, que es del 26% y el más alto de Europa. Pero olvida explicar que en 1992 era el 40%. Y olvida decir que la llegada de inmigración ha empeorado el ratio. La población nacida en España tiene un ratio de abandono inferior al 20%, la mitad que hace 25 años, y éste se ha desplomado tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Reconozcamos que sigue siendo elevado, pero seamos conscientes del país que heredamos de Franco.

En 1992 tan sólo el 12% de los españoles tenía estudios universitarios, la mayoría de clase alta: eran los que podían pagarlo y tenían cultura del estudio. Hoy es el 33%, e incluye a gente como este economista observador que venía de una familia humilde con ningún universitario entre sus miembros. Esa es la gran revolución de nuestra democracia.

Ahora la OCDE dice que somos el país que menos provecho saca de su capital humano y con universitarios trabajando en labores diferentes a sus habilidades. Hagamos un reforma empresarial, cambiemos nuestro aparato productivo y consigamos empresas que saquen todo el provecho a ese capital humano para aumentar la renta por habitante, los salarios y el nivel de vida de nuestros jóvenes, especialmente de los más talentosos que huyen a países donde los salarios y la probabilidad de encontrar un empleo digno son mayores.

La mejor universidad española está en el puesto 200 de la clasificación mundial. España es el 30º país con más renta por habitante en el mundo y no puede permitirse el lujo de no tener excelencia en la universidad. Pero si Ciudadanos quiere mejorarla debería empezar por cambiar su reforma fiscal, que propone bajar el IVA y reducir los recursos del estado.

La gente de mi generación que decidió quedarse en la universidad a investigar tiene salarios muy inferiores a sus colegas de otros países europeos y, especialmente, en EEUU y Reino Unido. Muchos de ellos sufren la ausencia de nuevas plazas de promoción y malviven con contratos precarios, siendo mileuristas e, incluso algunos, siendo seiscientos euristas desde hace 20 años.

Una opción es que fueran universidades privadas las que resolvieran el problema. Pero tienen los mismos problemas y salen mucho peor en la clasificación de calidad internacional.

En educación infantil tenemos que adaptar la pedagogía a la revolución tecnológica, cuidando la salud de nuestros niños y la exposición de sus frágiles ojos al uso de dispositivos electrónicos. Por lo tanto, hablemos de mejorar la calidad y la eficiencia del gasto, pero también de más recursos públicos para la educación.

Y si queremos un pacto educativo, hagamos todo lo necesario para conseguirlo.



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4 comentarios

001
María Pilar
25.10.2015 a las 20:22 Enlace Permanente

Gabilondo, Ministro de educación, estuvo a punto de conseguirlo; todos los grupos parlamentarios, salvo el PP ( se aproximaban las elecciones), estaban de acuerdo. Es el sentido de partido, que, en el PP siempre se antepuso al de Estado.

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Dan Rodríguez
25.10.2015 a las 21:40 Enlace Permanente

Hola José Carlos,

Como economista, he de decir que coincido con gran parte de tus afirmaciones en este post. Pero si me permites, me gustaría añadir algunas observaciones. La primera, es que más gasto no siempre implica un éxito mayor. El dinero no hace todo el trabajo de una buena planificación, a veces la solución está en gastarlo mejor. Por poner un símil futbolero, de qué le han servido al Manchester City más de 1000 millones de Euros gastados en traspasos si no ha conseguido pasar de 1/8 en la Champions League. Como universitario recién egresado, en el ámbito de mi universidad, pondría como ejemplo tener un plan de estudio con asignaturas más prácticas. La verdad es que de poco me sirven 3 asignaturas de matemáticas cuando con una tengo suficiente, o 3 de microeconomía, cuando no todos los matriculados nos vamos a dedicar a la investigación. O ser un graduado en Economía que en ningún momento de la carrera ha tocado, ni siquiera de cerca, los mercados financieros.

Comparto absolutamente que desde el Gobierno, pero también desde la sociedad, desde las empresas y desde la calle se debe impulsar, no tanto un cambio radical de modelo, sino en mejorarlo porque tenemos un know-how poderosísimo en muchísimos campos, como el turismo, donde somos una potencia mundial, el material de transporte, uno de los buques insignia de nuestra industria exportadora, al igual que la agroalimentaria. La pata que falta en la mesa es la de la calidad. Ése es el error en el que incurre una y otra vez el Gobierno y en el que Berlín y Bruselas insisten una y otra vez, el que la devaluación acabará con todos los males de la economía española. El precio no es el único factor relevante a la horade competir, pero parece que quieren condenarnos a ser la China europea, o la Polonia del Sur.

En la sociedad, en sus instituciones hace falta un cambio para aprovechar todo este talento que hemos, estamos y estaremos formando. Ese talento para el que hoy en día nuestro país no es capaz de crear una oportunidad laboral a través de la cual pueda devolver a la sociedad los recursos invertidos en él. Tristemente, este talento tiene que salir fuera a buscar la oportunidad que aquí se le niega. Más triste aún, estamos pagando por formar un capital humano que otros países están aprovechando.

El sistema no es perfecto, estamos de acuerdo. Muchas cosas también han de cambiar. Pero también en nuestra mentalidad, en la forma de afrontar las cosas. Implicar verdaderamente a las universidades, no sólo en la transferencia de tecnología y de conocimientos, sino en la vida económica, también a los investigadores. Tristemente, tampoco se valora la investigación en este país. Pero la solución no está en ir de víctimas. Tal vez lo que les falte es un espaldarazo que de algún modo les de “poder de negociación”. Marca personal, dicho de otro modo. Quizá si se les descargara de carga lectiva, los investigadores podrían aportar más transferencia.

Otra es fomentar la mentalidad emprendedora. Porque un país no sólo necesita empleados y funcionarios, también necesita emprendedores. Aquí vamos mucho a lo seguro, tal vez necesitamos “descriminalizar” el riesgo. Crear redes de inversores, business angels. Implicar a las universidades en aceleradoras de startups (esto es algo que ya sucede en la realidad). Sin asumir riesgos, sin un ecosistema propicio a la asunción de riesgos de ninguna de nuestras facultades saldrá un Facebook. Ni un Google.

Enhorabuena por el Blog José Carlos, te sigo leyendo.

¡Un saludo!

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Nemesio
25.10.2015 a las 22:36 Enlace Permanente

Colega José Carlos, lo que planteas es simplemente una utopía para la élite de partidos políticos de este país. Tu estás planteando unas bases para la sociedad para varias generaciones vista, estos no ven o no quieren ver más allá de 4 años. Y es una pena. Es verdad que hay que gastar mejor pero hay que partir de que hay que gastar. Y la sensación personal de todo el gasto en Educación en Democracia, es que lo estamos tirando a la basura, cuando parte del capital humano joven más formado se va al extranjero y la otra parte lucha por sobrevivir rozando la miseria.

Ojalá algún o algunos partidos políticos “pongan las luces largas” y el poder civil sepamos implementar el camino planteado en este blog por El Economista Observador.

004
Luisa
26.10.2015 a las 09:56 Enlace Permanente

José Carlos,

Muchas gracias por tu perspectiva. En este país no estamos acostumbrados a hacer afirmaciones respaldadas por datos.

No obstante, y como observadora de lo que sucede en nuestra universidad pública, creo que la asignación de recursos a las universidades no llegaron de la mano de las debidas reformas estructurales que debieron producirse. No estamos entre los mejores porque no están dentro los mejores. Y no están los mejores porque los sistemas de selección no son los adecuados y se mantiene una estructura obsoleta.

Saludos

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